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domingo, septiembre 13, 2015

EL AGUA DE SEIXOMIL



No había hablado de Seixomil desde el año pasado. Hoy vuelvo a esa aldea gallega con una historia que parece un milagro. Yako, nuestra mascota, llevaba un año bastante malito. Toma Cardialis para el corazón y Seguril para eliminar líquidos. El caso es que estaba muy hinchado y casi no caminaba. Nosotros teníamos mucha ilusión de que llegara a vacaciones de verano para que pudiera disfrutar de Seixomil. Y llegó. En Seixomil, como en casa, se le ponía su cuenco de agua, del grifo,  para que bebiera cuando tuviera sed. Pero Yako, sin saber por qué, empezó a beber del agua que cae por la roca que preside el estanque de los peces. Atravesaba el puente, nos miraba y se dedicaba, durante un largo rato, a beber del agua que desciende de la roca al estanque de los peces. Jon le preguntó a Sesé, si ese agua era potable, y Sesé le respondió: los peces viven en ella y están perfectamente. Pues algo debe de tener ese agua, porque Yako se ha deshinchado, ha recuperado el pelo, de nuevo tiene el hocico negro y camina mucho más. Igual, todo esto es fruto de mi imaginación, pero "cuando el río suena..." agua lleva y del agua de Seixomil estamos hablando. El año que viene, si vamos, le acompañaré a Yako en sus viajes al estanque y beberemos juntos.