
Ayer escribí un pequeño relato que luego por problemas técnicos tuve que borrar. Hoy, ya no serán las mismas palabras pero sí los mismos sentimientos. El texto estaba dirigido a mis padres, cuyo permanente recuerdo me motiva a ser cada día todo lo feliz que se puede ser y a hacer que los demás sean a su vez lo más felices que puedan. Decía que eso me lo enseñaron ellos. A valorar lo poco y lo "casi nada"; a disfrutar de las pequeñas cosas que nos podíamos permitir y a valorar todo lo que teníamos, sobre todo a nosotros mismos. Por eso, en el estreno de este blog, los primeros recuerdos han sido para ellos. Y como consecuencia del recuerdo, me prometía tener como principio inspirador de esta hoja lo siguiente: "Nunca escribiré nada aquí, que no esté motivado por el cariño, ni dedicaré mi tiempo a peleas inútiles. Pero todo lo que escriba lo haré con el mayor respeto para tod@s y para mí". Pues que así sea, y para ello la primera foto será una que nos sacamos en Oria (Lasarte), mi hermano, mis aitas y yo. De esto hace unos cuantos años.
Nadie muere mientras se les recuerda con cariño. Un beso ama, un beso aita.
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